Una empresa familiar sin conflictos familiares
En Curazao hay un gran número de empresas familiares. La interrelación entre las relaciones familiares, la propiedad y los intereses empresariales hace que este tipo de empresas sean a menudo sólidas, pero al mismo tiempo vulnerables. Cuando confluyen intereses personales, patrimoniales y societarios, pueden surgir conflictos en torno a la toma de decisiones, la sucesión, la transmisión del patrimonio y la continuidad. Por lo tanto, una estructuración jurídica adecuada no es una muestra de desconfianza, sino una condición necesaria para el emprendimiento sostenible. Unos acuerdos bien definidos no solo aportan claridad dentro de la familia, sino que también contribuyen a la estabilidad de la empresa y a la seguridad de otras partes implicadas, como empleados, financiadores y socios comerciales.
Estructura
En muchas empresas familiares, las relaciones internas se han ido forjando a lo largo del tiempo. Las funciones se reparten de manera implícita, la toma de decisiones se lleva a cabo en el círculo familiar y, a menudo, no se formaliza por escrito. Mientras las relaciones entre los miembros sean buenas, esto parece funcionar. Sin embargo, su fragilidad se hace evidente en cuanto se produce un cambio de circunstancias, como un relevo generacional, un fallecimiento, un divorcio, una incapacidad laboral o un conflicto entre accionistas.
Es precisamente en esos momentos cuando suele ponerse de manifiesto que las relaciones jurídicas fundamentales no se han regulado adecuadamente. Piensa, por ejemplo, en cuestiones relacionadas con la administración, la propiedad, la distribución de votos, la transmisibilidad de las acciones y la posición de los familiares que participan o no de forma activa en la empresa. Lo que durante años parecía algo evidente, a menudo resulta no estar lo suficientemente definido. El Libro 2 del Código Civil constituye la base para las sociedades, entre las que se incluye la sociedad de responsabilidad limitada (B.V.).
Control
En las empresas familiares, las acciones suelen estar repartidas entre varios miembros de la familia y, en ocasiones, entre diferentes generaciones. Esta dispersión puede dar lugar a una fragmentación de los derechos de voto y, por ende, a una mayor vulnerabilidad. En la práctica, esto suele generar rápidamente discusiones sobre quién tiene la potestad de tomar decisiones estratégicas y cómo se debe actuar cuando los miembros de la familia tienen opiniones fundamentalmente diferentes sobre el rumbo de la empresa. Sin acuerdos claros, esto puede dar lugar a bloqueos en la toma de decisiones. Por ello, es importante no solo redactar cuidadosamente los estatutos, sino también establecer acuerdos complementarios sobre la distribución de votos, los derechos de aprobación y los procedimientos a seguir en caso de que se produzca un punto muerto.
Acciones
La estructura accionarial de una empresa familiar merece una atención especial. Lo que sobre el papel parece un reparto equilibrado, en la práctica puede dar lugar a tensiones. Esto es especialmente cierto cuando los miembros de la familia participan en la empresa en distintos grados. La cuestión de si los miembros de la familia que participan activamente y los que no deben tener los mismos derechos suele ser delicada, tanto desde el punto de vista jurídico como emocional. Por ese motivo, es aconsejable llegar a acuerdos sobre la transmisión de acciones, los regímenes de oferta, los métodos de valoración y la incorporación o salida de accionistas. De este modo se evita que las acciones circulen de forma indeseada dentro o fuera de la familia o que surjan discusiones sobre el valor y la influencia.
Legado
El derecho sucesorio también desempeña un papel crucial en las empresas familiares. Si las acciones forman parte de una herencia, los herederos pueden convertirse en copropietarios sin estar realmente involucrados en la empresa. Por ejemplo, cuando tres hermanos heredan cada uno el 33 % de las acciones, pero solo uno de ellos participa activamente en la empresa. Esto puede alterar considerablemente las relaciones de propiedad y de toma de decisiones existentes y poner bajo presión las relaciones de gestión. Además, pueden surgir tensiones cuando un hijo ha trabajado durante años en la empresa, mientras que otros herederos reclaman una parte igual del patrimonio familiar. Lo que se considera igual en términos porcentuales no siempre se percibe como justo dentro de la familia. Precisamente por eso es importante reflexionar a tiempo sobre la relación entre la continuidad empresarial, la transmisión del patrimonio y los intereses personales.
Divorcio
Otro tema delicado es la situación de los familiares políticos y las exparejas. Un divorcio puede afectar indirectamente a la empresa, por ejemplo, cuando las acciones (o su valor) forman parte de la liquidación patrimonial. De este modo, personas que no desempeñan ningún papel dentro de la empresa pueden llegar a ser relevantes, desde el punto de vista financiero o de otro tipo, para la estructura empresarial. Para limitar ese riesgo, es importante reflexionar a tiempo sobre las disposiciones adecuadas. Piensa en los acuerdos prenupciales, los acuerdos societarios y las posibles cláusulas de bloqueo o de transmisión. Sin este tipo de medidas, los problemas familiares pueden repercutir directamente en la empresa.
Estatuto familiar
Un estatuto familiar puede resultar de gran valor. Se trata de un documento en el que la familia plasma su visión y sus acuerdos. Mientras que los estatutos sociales regulan principalmente la estructura jurídica de la sociedad, el estatuto familiar se utiliza a menudo para establecer acuerdos sobre la relación entre la familia y la empresa. A menudo contiene acuerdos sobre el reparto de beneficios y la distribución de funciones dentro de la empresa. Entre ellos se pueden citar las condiciones de admisión para los miembros de la familia, los requisitos de formación, los principios básicos de remuneración, los procedimientos de resolución de conflictos y la visión a largo plazo de la familia sobre la propiedad y la gestión. Aunque un estatuto familiar no siempre tiene la misma fuerza jurídica que las disposiciones notariales o estatutarias, sí puede desempeñar una importante función normativa y organizativa. Esto reviste gran importancia precisamente en las empresas familiares, donde las relaciones empresariales y emocionales están muy entrelazadas.
Continuidad
La empresa familiar no debe considerarse únicamente como una empresa integrada por miembros de la familia, sino como un conjunto de relaciones jurídicas en los ámbitos del derecho mercantil, el derecho patrimonial, el derecho sucesorio y el régimen económico matrimonial. Si esas relaciones no se organizan a tiempo y de la forma adecuada, existe el riesgo de que se produzcan bloqueos administrativos o disputas familiares. Por lo tanto, una estructura bien pensada no es una mera formalidad, sino que reviste una gran importancia para la continuidad. Quien invierte a tiempo en una buena documentación y en el registro de los acuerdos, aumenta la solidez de la empresa. Lo que ahora va bien, puede salir mal de repente en el futuro.
Jurisprudencia
La jurisprudencia también pone de manifiesto lo perturbadores que pueden resultar los conflictos familiares dentro de una empresa. Con frecuencia se dan casos en los que las relaciones familiares deterioradas provocan un estancamiento en la toma de decisiones y perjudican a la propia empresa. En tales situaciones, el juez puede adoptar medidas drásticas, como la suspensión de los administradores, el nombramiento de un administrador temporal o incluso la transferencia forzosa de acciones. Al final, este tipo de procedimientos suelen acabar con todos los implicados como perdedores.
Conclusión
Una empresa familiar requiere algo más que confianza mutua. Precisamente debido a la estrecha relación entre la familia, la propiedad y la toma de decisiones, es esencial una estructuración y una formalización cuidadosas. Los acuerdos claros sobre la sucesión, las acciones, la herencia y las relaciones familiares contribuyen a la continuidad de la empresa y al mantenimiento de las relaciones entre sus miembros. La base es la confianza, y la protección reside en los acuerdos.
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